OpenAI anunció el 5 de octubre su estrategia de marcas de agua de texto ante las reglas europeas de procedencia de contenido. Clientes de API pueden activarlas para modelos seleccionados, con la opción deshabilitada por defecto. Prevé incorporarlas a respuestas elegibles de ChatGPT y Codex en la Unión Europea durante las semanas siguientes.

La tecnología textGrain introduce una señal estadística invisible en las elecciones de palabras. Su detector intenta reconocerla, pero puede producir falsos positivos y pasar por alto contenido marcado. Los textos breves, las respuestas restringidas y la edición dificultan la identificación. Por eso, el acceso inicial al detector se limita a investigadores y organizaciones expertas aprobadas.

OpenAI aclara que detectar una marca no identifica al usuario, no demuestra quién posee el texto y no verifica su veracidad. Tampoco permite medir cuánto trabajo humano contiene una publicación. La ausencia de señal no prueba autoría humana: el contenido puede haberse editado, traducido o generado con sistemas no compatibles. OpenAI combina esta técnica con credenciales de contenido y verificaciones. El anuncio mantiene diferencias entre el despliegue europeo y la opción voluntaria global de API.